¿Cómo Afectan a los Hijos las Peleas de sus Papás?

Ver a dos personas discutir o peor aun, pelear genera no solo en los niños sino en cualquier persona una serie de emociones difíciles de manejar, como el miedo, el enojo o la ansiedad. Por lo que si los niños están presenciando riñas constantemente, especialmente entre sus padres, se genera un ambiente de inestabilidad. Que va en contra de su sano desarrollo, pues al activarse con frecuencia esas emociones, se crea en los niños un caos emocional.

Y el simple hecho de que quienes estén peleando sean sus padres, aumenta exorbitante lo complejo y doloroso de estás emociones. El efecto negativo que las discusiones de los padres puedan tener sobre los hijos, depende de muchas cosas. Como la frecuencia y la intensidad de las discusiones, así como la sensibilidad de los hijos y el apoyo que se les brinde después de haberlas presenciado.

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Decidí abordar este tema, porque si los padres tienen una mala relación y en especial si discuten o pelean, es mejor que no esperen tener hijos bien portados, pues la buena conducta es un signo de salud y estabilidad mental y emocional. Por lo qué si los niños se desarrollan en un ambiente de caos, su conducta reflejará ese caos. A continuación te explicaré algunas formas en las que los conflictos entre padres pueden afectar a los hijos, y más adelante te explicaré que se puede hacer al respecto.

Cuando hay una mala relación entre los padres, el hijo con tal de evitar las peleas entre sus papás, inconscientemente se porta mal. Con la finalidad de distraerlos y que lo regañen a él en lugar de que peleen entre ellos. Sacrificándose por su familia, y en terapia familiar a esto se le llama chivo expiatorio. Y es más común de lo que se piensa y es por eso que se trabaja desde una perspectiva familiar. Pues no podemos tratar a un niño como si estuviera despegado de su familia. Y lo que pase en su sistema familiar lo afectará en especial cuando se trate de sus padres.

 

A corto y largo plazo los hijos se pueden volver insensibles ante el conflicto, incluso pueden desarrollar un “gusto” por él. Lo que los llevará a buscar relaciones llenas de conflicto y discusiones. Hay personas que de niños vivieron en este tipo de familias, y que cuando son mayores, solo se sienten cómodas con parejas conflictivas. Pues cuando las cosas van calmadas se aburren o sienten que se perdió la pasión, pues inconscientemente aprendieron de sus padres que las peleas son formas de demostrar amor. Si los niños ven que sus padres resuelven sus problemas a gritos o incluso a golpes, aprenden que esa es la forma en la que se deben abordar las diferencias. Volviéndose desde pequeños personas bastante conflictivas.

Muchos niños que presencian violencia entre sus padres tienden a naturalizar la agresividad. Creyendo que vivir agrediendo o siendo agredido es la forma natural de vivir. Cerrándose muchas veces las puertas a la verdadera paz y felicidad que merecen. Los niños más sensibles y de carácter más noble, simplemente no se puede acostumbrar a la agresividad entre sus padres. Por lo que no la naturalizan, a diferencia de los que te había mencionado. Pero a cambio, sufren constantemente emociones dolorosas, generando problemas de seguridad, ansiedad e incluso miedo que los pueden afectar severamente.