¿Cómo dejar de preocuparse?

Cosas tan simples como presentar un examen o tan complejas como prepararse para una cirugía pueden desencadenar en los seres humanos algo que llamamos, preocupación.

Como todas las emociones malamente llamadas negativas, la preocupación, tiene pésima reputación. Y por todos lados escuchamos que no debemos preocuparnos. Pero pocas veces escuchamos algo para comprenderla, utilizarlo y dejarla ir, lo cual es lo mas sano. Debes saber que la preocupación, es una emoción totalmente natural y necesaria, pues ¿te imaginas como seria un mundo donde nadie se preocupara? Bueno mejor no me lo imagino, no vaya a ser que quiera ir a vivir ahí. La preocupación es la herramienta que nos da la naturaleza, para motivarnos a actuar cuando existe un posible riesgo, ya sea físico, emocional, social, económico etc. Como ya sabemos todas las emociones, se pueden trastornar y cuando la preocupación se corrompe, se vuelve una de las mas perjudiciales, incluso a nivel físico. Así que hablemos del circulo vicioso que la corrompe.

Todo empieza con algo potencialmente peligroso, por ejemplo, que tu hijo adulto quien vive contigo este fuera de casa a altas horas de la noche. Como es natural, te preocupas, es decir, surge una sensación muy desagradable de intranquilidad. Esto te impulsa a realizar cosas en busca de seguridad, por ejemplo, llamarlo por teléfono, contactar sus amigos, hacer una oración etc. Hasta ahí es el proceso sano de la preocupación. Lo siguiente, seria que al saber que has hecho todo lo que esta en tus manos, enfocaras tu energía en pensamientos positivos que te preparen para enfrentar de manera efectiva cualquier posible percance. Pero, cuando a pesar de que ya hiciste todo lo posible, sigues aferrándote a una emoción que debiste haber utilizado y desechado. Lo que sucede es que la emoción va debilitante, torturándote, y lo mas peligroso, nublando tu razonamiento.

La emoción toma el control de ti, en lugar de que tu tomes el control de la emoción. Lo peor es que si una vez dejas que la emoción tome el control, la segunda vez, le será mas fácil hacerlo, hasta que llega un momento en que la preocupación toma la rienda de tu vida, como montar un caballo desbocado. Hoy aprenderás 3 técnicas que te ayudaran a controlar la preocupen antes de que ella te controle a ti. Incluso podrían apoyar en los casos que ya se ha salido de control para poco a poco ir domándola. Ten en cuenta que como cualquier habilidad, gestionar tus emociones, es algo que requiere practica. Las primeras veces tal vez resulte difícil, e incluso puede que no logres hacer los ejercicios. Pero si te autoevaluas constantemente y lo intentas con frecuencia, tarde o temprano aprenderás a hacerlo. El primer ejercicio es el mas importante, básicamente es hacer lo que la emoción requiere, es decir, te vas a poner a reflexionar detenidamente y de manera consciente, “que puedo hacer para reducir riesgos”.

El objetivo es recordar que la emoción esta ahí para motivarte, mas no para controlarte. Así que reflexionando únicamente en lo que puedes hacer, para resolver la situación es un gran paso ademas. Te permitirá ser consiente, cuando no haya nada que hacer y en consecuencia, podrás, enfocar tu energía de manera consciente, hacia pensamientos y actividades positivas. Si al realizar la actividad anterior, notas que la preocupación sigue fastidiando, aunque ya le explicaste que lo único que resta por hacer es estar centrados y tranquilos. Lo siguiente es hacer una tregua con ella. Si tu mente insiste en preocuparse, no es muy inteligente decir cosas como “no me debo preocupar” o “esta mal que me preocupe” pues seria como entrar en guerra contigo mismo.

En lugar de eso, hay que hacer una cita con la preocupación. ¿Como es esto?, pues consta en darte permiso de preocuparte, pero no cuando la preocupación lo desee, sino cuando tu decidas. Puedes decirte algo como lo siguiente, “tengo derecho de preocuparme, y me quiero preocupar, sin embargo este no es el momento para hacerlo. Por lo cual me voy a dar permiso de preocuparme todo lo que necesite, pero eso será únicamente de 7 a 8 de la noche”. Parece gracioso, pero te sorprenderías de lo efectivo que es. Darte permiso de sentir una emoción desagradable, pero toman el control de cuando lo harás, en ocasiones el simple hecho de permitírtelo, disminuye considerablemente el malestar. No te preocupes, ocúpate; una vez que hayas hecho los pasos anteriores, lo único que queda es dirigir tu atención y energía a cosas positivas. Y relajarte utilizado la concentración practica. Concentración practica es realizar cosas que requieran atención constante, puede ser escribir algo, resolver acertijos, jugar ajedrez, videojuegos, conversar etc. Aunado con los otros dos puntos te ayudara a evitar que tu energía gravite involuntariamente hacia los pensamientos de preocupación.

Esas son 3 formas para retomar el control de esa emoción llamada preocupación. Si realizas solamente una de ellas, puede que no te sea tan efectivo, pero las tres juntas tienen bastante poder. Es importante que no caigas en la trampa de querer relajarte antes de a ver realizado el paso uno y dos. Pues si no escuchas a la emoción que es lo que se hace en el paso uno y te pasas directo a distraerte en el paso tres, lo único que harás es embotellar la emoción. Y la próxima vez que aparezca lo hará con mayor fuerza. Hay quienes creen que estar relajado en una situación preocupante, es signo de desinterés, y por sienten que es su obligación estar preocupados. Aunque eso no les traiga nada bueno, te das cuenta de lo impresionante que es que hay personas que por quedar bien, se torturan para que no los tachen de despreocupados. Como si ser despreocupado fuera algo negativo. Así que no caigas en las retorcidas manipulaciones de la sociedad y recuerda que vivir con tranquilidad. Es tu derecho, y que puedes hacer mas bien teniendo serenidad, que siendo un manojo de preocupaciones.

Ahora es momento de que evalúes cuanta información absorbiste, contesta las siguientes preguntas. ¿Para que sirve la preocupación? ¿Cuales son los 3 pasos para manejar la preocupación? ¿Que riesgo hay si quieres ignorar o embotellar la preocupación? Espero que hayas respondido con facilidad las 3 preguntas .