Cómo educar a un hijo rebelde

Los rebeldes sin causa no existen, por lo cual la verdadera solución a los problemas de rebeldía están en generar un cambio importante en la dinámica familiar. Sin embargo, como en todo proceso de cambio, lo más difícil suele ser dar el primer paso y justamente te daré una técnica para hacer frente a los hijos rebeldes, que suele generar muy buenos resultados. Lo que te impide solucionar la rebeldía.

La rebeldía no es más que la reacción que una persona o grupo de personas tienen cuando se encuentran en una situación que les parece inadecuada o injusta, y se sienten con el poder o el derecho de enfrentar a la autoridad. Más adelante aprenderás que situaciones pueden orillar a los hijos a esta situación. Sin embargo uno de los factores que hace que la rebeldía se mantenga, es lo que en términos terapéuticos llamamos escala simétrica, y se refiere cuando dos personas compiten por estar por encima de la otra.

 

En los casos de rebeldía, los padres compiten y luchan con sus hijos para que demostrar que ellos son quienes tienen el poder sobre ellos. Mientras que los hijos compiten para demostrar que son ellos quienes tienen el poder sobre si mismo. El verdadero problema de esta lucha de poder y que los padres ni cuenta se dan.

Es que por el simple hecho de entrar en esta competencia, ya están perdiéndola, pues una persona solo puede competir con alguien que está en su mismo nivel, entonces discutir con los hijos es una forma de perder autoridad frente a ellos. Y aunque la técnica que te enseñaré te permitirá evitar esto, debes ser consciente de este error tan frecuente. Pues recuerda que educar sanamente a los hijos, es que si haces algo, debes saber cómo, por qué y para qué lo haces.

 

Yo soy el primero que señala la importancia de ser una figura de autoridad firme frente a los hijos. Sin embargo en el arte de la guerra, que es un tratado de tácticas militares lleno de sabiduría, escrito por Sun Tzu, se dice algo sumamente importante. “Triunfan aquellos que saben cuando luchar y cuando no”. Sin embargo, la poca capacidad para escoger las batallas, es una de las principales razones que sumen a las familias en la rebeldía, pues hay padres que entran en discusión con sus hijos por absolutamente todo, lo cual solo los debilita para poder ser firmes en las cosas que realmente valen la pena.

Los casos más frecuentes de este tipo de error son cuando los padres quieren incluso dominar sobre las emociones y pensamientos de sus hijos. Por ejemplo, cuando los hijos reclaman a los padres y los padres entran en una pelea para desacreditar los que sus hijos piensan, sin darse cuenta que si quieren pensar así, es su derecho. Ya madurarán y aprenderán a ver las cosas de forma diferente, pero por el momento no vale la pena desgastarse por eso.

 

Otro ejemplo es cuando los hijos obedecen y demuestran su descontento y los padres generan una riña, que al final de cuentas solo empeora las cosas. Y la actitud de los hijos, una vez más, si quieren sentirse así, pues que lo hagan. En realidad ellos son los únicos que se perjudican, pero no vale la pena desgastarse, pues recuerda que debes aprender a diferenciar, las cosas que valen la pena ser firme y las que no.

Y para aquellos que tengan la idea de que los padres tienen derecho a dominar sobre todos los aspectos de sus hijos, habría que preguntarles si les gustaría ser tratados con el mismo autoritarismo por parte de sus jefes o de sus gobiernos. O ¿Qué? ¿a caso solo importa luchar por la justicia y dignidad humana cuando no somos nosotros los que las atropellamos? (TENER UNA VISIÓN SUPERFICIAL).

 

El último error que mencionaré antes de pasar a la técnica de hoy que causa graves problemas en las familias, es la visión tan superficial que solemos tener sobre el funcionamiento de los sistemas familiares. Creemos que los hijos se vuelven rebeldes solo porque algún día se despertaron con ganas de ser rebelde, o porque no le hemos dados las pastillas milagrosas que vende la comadre, para que los hijos se porten bien. Todo en está vida tiene una razón, y las cuestiones psicológicas y sociales también.

Y la rebeldía suele estar causada por problemas emocionales. En ocasiones pueden ser problemas en el entorno social de los hijos, por ejemplo bullying o abuso por parte de personas externas a la familia. Pueden ser cuestiones personales, por ejemplo dificultades para aceptarse a si mismo. Pero usualmente suelen ser problemas dentro de las relaciones familiares. La técnica se basa en la técnica de la paradoja.

 

Está diseñada para bajar tanto las barreras de los hijos, que suelen evitar que incluso nos escuchen. Al mismo tiempo sirve para contrarrestar el miedo que suelen tener los padres cuando de cambiar la forma de actuar en casa se trata. El primer paso de este proceso es pedir perdón, sin embargo debemos hacerlo de forma particular, pues esto es lo que generará la confusión que permitirá debilitar las barreras de los hijos.