¿Cómo Educar Niños Con Temperamento Flemático?

Las personas con temperamento flemático, son relajadas, calmados, pacíficos y desean una vida tranquila. Por lo que suelen retraerse, y no comprometerse con tal de vivir sin disturbios. Cuando se encamina correctamente, podemos generar hijos sumamente equilibrados, con buenas relaciones y que saben conseguir la felicidad desde adentro. Compartirla con quienes los rodean. Cuando no se maneja correctamente, puede resultar en personas muy apáticas, sin interés por mejorar y que se estancan en un estado de comodidad y mediocridad. Lo cual, aunque les evite fatiga o problemas, también puede estropear su vida afectiva, profesional y familiar.

Con todos los temperamentos es importante trabajar en descubrir los intereses y sueños de los hijos. Pero con el flemático es indispensable. Pues aunque pueden llegar a ser obedientes y hacer lo que se les ordena, difícilmente tendrán la iniciativa necesaria para luchar por algo si no les apasiona de verdad. Estos niños son los típicos que si son muy inteligentes, obtienen calificaciones de regulares a buenas simplemente por que les resulta fácil.

 

Pero no logran su verdadero potencial, por lo que hay que intentar que se involucren en diversas actividades y aficiones. Con la esperanza de encontrar ese algo que prenda la chispa en ellos. También hay que ser disciplinados con ellos y enseñarles a trabajar, de la misma forma que con el sanguíneo, solo que en el flemático tratamos de evitar la pereza, en lugar del desenfreno.

 

El peligro de la negatividad

¿Qué pasa cuando las profecías auto-cumplidas se vuelven dañinas? Hablemos de las profecías de desesperanza. “Soy la peor madre del mundo”. “Ya he intentado de todo y nada me sirve para mejorar la conducta de mi hijo”. “Mi pequeña tiene una discapacidad y por eso se porta mal y no la puedo controlar”. He escuchado muchas veces este tipo de comentarios, y si fueran solo comentarios no hubiera problemas.

 

Pero en realidad son profecías que se suelen autocumplir. Pues al pensar de está forma, los padres y madres actuarán con desesperación. Muchas veces dejando de hacer lo que deben hacer o dejando de actuar con firmeza y equilibrio. Pues estas profecías les quitan toda su fuerza, y como es de esperarse, unos padres sin fuerza, sin firmeza, sin conocimiento y sin serenidad, definitivamente crearán hijos fuera de control. Y resulta que todo lo que los padres tanto temen termina volviéndose realidad.

Seguramente han de ser videntes, pues no. Solo son victimas de sus propias creencias, pues una de las principales forma en las que las profecías autocumplidas dañan a las familias, justamente es debilitando a los padres. Ahora hablemos de las profecías de desconfianza y descalificación. “Eres un inútil, no haces nada bien”. “Eres el niño más burro de tu salón”. “Mi hijo es insoportable, no tiene remedio”.

 

como-reducir-la-preocupacionCuando la mayoría de niños son bombardeados de forma sistemática y constante con estos mensajes, inconscientemente suelen pensar “pues bueno tú eres mi mamá, eres mis papá, eres el que sabe, entonces te haré caso y seré lo que tú esperas de mi”. Aunque también hay otros que conscientemente piensan, “¿¡Ah! entonces dices que soy todo eso? pues ahora para que de veras diga, lo seré”.

Los que tienen el primer pensamiento inconsciente son quienes generan un auto-concepto muy nocivo. Pues en verdad se creen los malos, los inferiores, los defectuosos. Mientras que los que tienen el segundo pensamiento, son quienes siembran en su corazón un gran resentimiento, que los lleva a dañar a otros y a si mismos. Aunque debo señalar en en muchos casos, los padres pueden llegar a sembrar ambos mensajes nocivos en sus hijos.

 

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