Cómo hacer que mi hijo haga los deberes solo

Es muy típico que es hora de realizar la tarea y te sientas a ayudar a tu hijo o hija; y no solamente duras horas para que haga la tarea, lo peor es que si le pides que la haga solo, simplemente no la hace. Y persiste en su actitud hasta que te sientas a dedicarle horas de tu día, no habría problema si no tuvieras nada más que hacer, pero aceptemos lo, esta situación no es justa. Pero peor aún, no es nada beneficiosa para el niño tampoco, es por eso que en este artículo veremos paso a paso como revertir la costumbre de muchos niños de solamente estudiar y trabajar cuando tienen a alguien a un lado.

No caer en la desesperación

Lograr que los hijos trabajen y estudien por si solos es uno de esos casos en los que uno puede perder la paciencia, sin embargo, por la impaciencia que caracteriza los tiempos en los que vivimos, lo queremos todo rápido y fácil. Pero lo único que encontramos es fracaso y frustración con está actitud, pues es como si quisieras subir a una pared de 5 metros de un solo salto, suena ilógico ¿ verdad? Pues esperar un cambio radical en los niños es prácticamente lo mismo.

Para subir esa pared se necesita una escalera, pero ¿Qué es una escalera? Es una serie de metas pequeñas, cada escalón es una meta de 20 cm, es mucho más fácil subir 20 cm que 5 metros, pero al juntar 25 metas pequeñas llamadas escalones, podemos alcanzar la gran meta de 5 metros. Lo mismo sucede con los hijos, por lo que debemos planificar como dividir la gran meta de que él niño haga su tarea y estudie solo, en pequeñas metas el primer paso es saber en donde te encuentras. Si el niño solamente trabaja cuando estás a un lado, debes utilizar la pregunta mágica, la que te revelará donde poner el siguiente escalón, esa pregunta es ¿Qué puedo hacer que represente un avance y un esfuerzo para mi y para él niño pero que sea relativamente fácil de alcanzar?

hacer-debes-soloLa respuesta en este caso podría ser retirarme cuando le falta poco para terminar, si tiene que hacer 10 operaciones matemáticas, me retiro cuando le falten solamente 2, una vez que lo lleves a la acción debes fortalecer este escalón señalando en el niño el merito de su hazaña. “Que niño tan trabajador, terminaste la tarea tu sólito” es un ejemplo de las frases que puedes utilizar. Una vez que hayas alcanzado dominar por completo una meta, es tiempo de pasar a la siguiente, una vez más preguntando ¿Qué puedo hacer a continuación que represente un avance y un esfuerzo para mi y el niño pero que sea relativamente fácil?

 

Estableciendo pequeñas metas

Entonces se repite el proceso las veces que sean necesarias, algunos ejemplos de los siguientes pasos a lograr podrían ser, acompañar al niño únicamente al principio y al final de la tarea, después solo en la mitad. Después solo acompañarlo cuando empiece y revisarlo periódicamente, después solo acompañarlo al principio y cuando tenga dudas, y por último hacer que el empiece a hacer la tarea y la haga solo. Este es solo un ejemplo y cada quien debe realizar la pregunta mágica para saber cual sería el siguiente paso, algunos avanzarán más rápido y otros más lentos pero eso es normal.

Si resulta demasiado difícil alcanzar una meta, podemos tratar de construir una meta intermedia, el objetivo es avanzar aunque sea a paso lento. Ya vimos la forma básica de abordar esta situación, la cual funcionará bastante bien en cualquier niño que lleve un buen desarrollo y que este en un ambiente familiar sano, y que solo se niegan a estudiar por falta de costumbre y disciplina. Sin embargo una misma mala conducta puede tener diferentes razones, que necesitamos identificar para poder actuar correctamente, y el tema de hoy no es la excepción.

Pocos son los padres que se dan cuenta que hay muchos niños que se portan mal porque es la única forma en la que reciben atención de mamá o papá, por lo tanto negarse a trabajar solos, es una excelente forma que tiene el niño de obligar que sus padres pasen tiempo con él. Aunque ese tiempo esté lleno de gritos y regaños, para ellos es mejor eso que nada.

 

La importancia de no dejarse manipular

Si te das cuenta que el niño se pone a jugar contigo cuando es momento de hacer la tarea, si pretende no saber cosas que tienes la seguridad que si conoce; debes regañarle. Y sobre todo si reconoces que a parte de cuando hacen la tarea no pasas mucho tiempo con el niño o la niña, hay una gran probabilidad que con su actitud te este queriendo decir que necesita más tiempo contigo.

como-educar-ninos-rebeldesDel otro lado del aspecto emocional tenemos a los niños que se niegan a estudiar como una forma de revelarse y demostrar su descontento con la forma en la que sus padres los tratan. Esto se presenta especialmente en niños con temperamentos fuertes, que desde bebés son muy demandantes y que no les guste que les digan que hacer, pero sobre todo se presenta cuando hay mala relación con los padres, cuando hay ofensas hacia los niños, golpes, así como falta de los elementos necesarios para construir lazos de afecto positivos.

También la presencia de violencia entre los padres u otros miembros de la familia, pueden generar en el niño una actitud de “No voy a dejar que me maltraten o que me digan que debo hacer, y si todos hacen lo que se les da la gana yo también puedo”. Si descubres que detrás del no querer hacer la tarea hay un problema emocional, es importante a hacer cambios sobre todo empezando por ti, de la misma forma en la que nos preguntamos: ¿Qué hay detrás de la mala conducta de mi hijo? ¿Qué hay detrás de mi conducta como padre o madre?

 

Recuerda que tú eres la puerta de entrada del cambio a tu familia. Pero mientras trabajas en tu crecimiento personal, hay varías cosas que puedes hacer para mejorar las cosas con tus hijos y que a la vez ayudarán en tu aprendizaje, y en esta ocasión podemos utilizar la técnica del contraste. Básicamente debemos demostrar al niño con nuestra actitud y conductas un gran contraste entre la forma en que reaccionamos cuando hace las cosas bien. Cuando él se comporta inadecuadamente, muchos cometen el error de gritar y ser agresivos con los hijos, cuando no quieren hacer la tarea. Pero cuando la hacen o en el resto del día no le prestan mayor importancia, mientras que otros cometen el mismo error pero al revés, siendo muy dulces y comprensivos con los niños en todo momento. Incluso cuando se niegan a trabajar, el problema en ambos casos es que el niño realmente no ve una diferencia entre cuando hace las cosas bien y cuando las hace mal.

 

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