Cómo hacer que mi hijo me haga caso

Muchos padres se preguntan cómo hacer que su hijo les haga caso, pero no se preocupan de indagar en los motivos que le han llevado a no obedecer a su padre. Cuando se trata de educar y disciplinar a los hijos, muchas personas mencionan lo importante que es hablarles y básicamente señalan que hablando con los hijos ellos se portarán bien. Sin embargo muchas de las personas que me piden orientación para resolver la mala conducta de sus hijos me dicen lo siguiente “En verdad que le hablo mucho a mi hijo, pero nada más no me obedece, parece que le entra por un oído y le sale por el otro” pero espera, ¿no se supone que hablar con los hijos es la clave para la buena educación?

 

Pues los hechos nos demuestran que no precisamente es así, y este mal entendido se debe a querer simplificar demasiado un procesos tan complejos como lo son el desarrollo y educación de un niño, y en este artículo no solo te diré por que esta idea tan difundida no es completamente cierta, sino que también te señalaré algunos puntos para que sepas como actuar cuando, solamente hablar no sea suficiente. Te doy la bienvenida a mi canal, donde educar a los padres es el primer paso para educar a los niños, así que recuerda suscribirte y activar la campana de notificaciones, afortunadamente vivimos en una época donde se respetan mucho más los derechos de los niños y donde los padres tratan de que sus hijos no sufran.

Esto es así especialmente aquellos padres que crecieron en hogares donde los gritos, la incomprensión e incluso los golpes eran los métodos de disciplina, sin embargo estas buenas intenciones llevan a algunos tutores a creer que solamente con ser bondadosos y consentidores es suficiente para que los hijos lleven un desarrollo integro. Más adelante explicaré a detalle y de forma lógica porque esto no funciona así, por el momento solo quiero recordarte que no importa a que extremo te vallas, una educación extremista conlleva graves consecuencias, y si bien la incomprensión y dureza característica de la forma de educar de antaño no es la ideal.

 

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Irnos al extremo opuesto tampoco lo es, siempre les explico a las personas que hacer esto es como darle la vuelta a una moneda, lo que se ve es diferente, pero al final de cuentas sigue siendo la misma moneda. Otra razón que mueve a los padres a creer que deben lograr que sus hijos los obedezcan solo hablando con ellos, es la presión social, vivimos en tiempos donde las apariencias son muy importantes. Nunca falta ver en los medios o entre las amigas, a niños que se portan como angelitos, y nos hacen creer que solo basta con que sus padres les hablen para que ellos comprendan y obedezcan, y no solo eso, sino que se condena a los padres que son firmes comparándolos prácticamente con explotadores infantiles.  Entonces una gran cantidad de papás se creen esto, sin darse cuenta que han sido engañados, y que mucho de lo que ven es solo superficial.

 

Muchas personas solo hablan de lo bueno de sus hijos, aunque en ocasiones no lo son tanto, y hacen sentir a las personas que tienen problemas con sus niños como los peores padres del mundo, y no es así. Casi todos tienen problemas en algún momento con sus hijos, y es normal, pues de que otra forma esperamos que los pequeños aprendan si no es equivocándose, de hecho yo me preocuparía más por aquellos niños aparentemente perfectos, pues es probable que los problemas se oculten tras esa fachada de perfección. Por ejemplo una niña bien portada y estudiosa puede tener problemas de identidad, afectivos o de relaciones sociales que esconde tras una fachada de perfección, y como para muchos solo es importante tener hijos obedientes; estos problemas pasan desapercibidos y después aparecen en la adolescencia o edad adulta causando grandes problemas, y vaya que he visto casos así.

Pasemos a comprender por qué hablar no siempre funciona, pues incluso en ocasiones podemos escuchar a profesionales decir “hable con su hijo” sin embargo si ya has visto varios de mis videos sabrás que los niños tienen diferente funcionamiento según su edad, y hablar con los niños funciona principalmente en aquellos que vayan como en la mitad de la tercera etapa. Es decir más o menos después de los ocho años, pues solo entonces los niños superan un egocentrismo natural característico de las edades previas, por lo que será posible no tanto que entienda lo que se les dice, pues a partir de los 2 años nos pueden entender bien, sino que les importe y le den valor a lo que les decimos.

 

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