Cómo hacer que mi hijo no sea respondón

En algunas ocasiones los niños pueden ser tan inteligentes que para zafarse de sus responsabilidades, pueden comenzar una discusión que les permite ganar tiempo. O incluso hace que los padres queden tan frustrados que terminan haciendo las cosas en lugar de sus hijos. Pero el problema de estas actitudes, pues por naturaleza los seres humanos buscarán formas de librarse de las situaciones desagradables, en lo que debemos trabajar es en cómo manejar estas actitudes.

Lo malo es que la mayoría caemos redonditos en la trampa enfrascandonos en discusiones. Y a largo plazo solo enseñamos a los hijos a utilizar sus quejas como una forma de obtener lo que desean Y de paso dañar nuestra relación con ellos.

 

El día de hoy aprenderás la técnica del disco rayado. Pero recuerda que las técnicas educativas son como las herramientas de un carpintero, cada una tiene un trabajo especifico. Requieren de tiempo para aprender a usarlas y necesitas varias para poder hacer un buen trabajo. Así que si una técnica no te sirve lo más probable, es que la estés utilizando inadecuadamente, como quien busca cortar madera con un martillo.

De ahí la importancia de tomarse estos temas con seriedad y como parte de una formación continua. La técnica del disco rayado se utiliza cuando los hijos quieren alegar como una forma de ganar tiempo, o amedrentar a los padres para librarse de sus responsabilidad. Te daré un ejemplo, llega una madre y le dice a su hijo, “Mi rey por favor guarda tus juguetes”, a lo que el niño responde: “Pero yo ¿por qué?” -“Porque recuerda que todos debemos limpiar” -” ¿y por qué a mi hermana nunca le pides nada? ” “Amor, lo que pasa es que está chiquita”. “A pues si verdad como es tu consentida”. “Sabes que no tengo consentidos”. “Si como no, y ¿por qué a ella le compran más cosas?”, y así sigue la discusión.

 

Hasta que la mamá, molesta termina obligando al niño a guardar sus juguetes. Pero para esto la relación y la educación del niño ya se vieron afectadas. Retomemos el ejemplo anterior, pero cambiando la forma en la que responde la madre. “Mi rey, por favor guarda tus juguetes”, y el niño responde: “Pero yo porqué” – “Guarda tus juguetes”. “A ver ¿por qué no le dices eso a mi hermana?” -“saca la basura” -“hay mamá” -“Saca la basura” – “¡ash!” ¿Notas la enorme diferencia? Lo que se hace con está técnica es cortar la comunicación. La comunicación es algo muy bonito e importante, pero no cuando es una comunicación viciada.

Muchas veces los hijos alegarán, por una parte para expresar lo que sienten, lo cual es totalmente valido, pero por otra parte para ganar tiempo, o incluso para hacer sentir mal a los padres. ¿Qué hacer con un hijo respondón?, eso no es aceptable, por lo cual es importante cortarla. Simplemente repitiendo sin modificaciones nuestro mensaje, al no responder a las escusas o chantajes de los hijos se les envía fuerte y claro el siguiente mensaje. “Soy firme en lo que digo y no voy a dejar que me desvíes con tus alegatos”.

 

Hacer sentir mal, discutir, echar en cara cosas del pasado y sembrar culpas, son cosas de las que no valen la pena hablar. Debo señalar que si los hijos expresan su malestar con respeto, tranquilidad, y señalando aspectos importantes, ahí no debes utilizar esta técnica. Al contrario debes escuchar y pedir que te platique más. Esto es importante, pues es lo que marca la diferencia entre utilizar la técnica del disco rayado de manera correcta y madura. Y hacerlo con una actitud infantil, intransigente y de supresión. No tengas miedo a utilizar el silencio, de hecho quedarte callado o callada, entre que tu hijo te dice algo y tu le respondes con tu mensaje de disco rayado, puede mejorar los resultados. No tengas miedo de hablarle con la mirada y dejar que el silencio fluya por algunos segundo.

Ese es uno de los pequeños detalles no verbales, que sirven para demostrar que estás hablando en serio y que la figura de autoridad eres tu. Cuando apliques esté tipo de técnicas que son algo duras con los chicos, es importante que te sientes a charlar con ellos una vez que haya pasado todo, y que las cosas estén tranquilas. Seguro has escuchado lo importante que es hablar con los hijos, pues como a cualquier ser humano, a los hijos no les gusta que les hables, les gusta que los escuches. Y eso es lo que tienes que hacer en estos casos.

 

Pregúntale ¿como se siente? ¿Qué desea conseguir con esa actitud? ¿Si considera que comportarse así es la forma más inteligente de actuar? ¿Acaso se le ocurre alguna forma en la que se pueden comunicar, de forma educada y asertiva para que no tengas que cortar la comunicación? Hay que preguntar este tipo de cosas que ayudan a los hijos a expresar y reflexionar sobre lo ocurrido.

Una vez que ellos se hayan sentido escuchados, ahora si puedes explicarles lo que consideres necesario. Pero recuerda que una persona no te va a escuchar, si tu no te dispones a escucharla primero. Al igual que en la sociedad, en las familias deben haber jerarquías de autoridad. ¿Te imaginas que pasaría si en una empresa si todos tuvieran el mismo nivel de autoridad? Eso sería un caos, y en las familias pasa lo mismo. Y los padres deben ser la cabeza del hogar. Esto no significa que sean mejores que los hijos ni ninguna tontería similar, simplemente significa que son quienes cargan mayor responsabilidad en la casa. Por lo cual, necesitan mayor autoridad para asegurarse que todo vaya por buen camino.

 

Muchas veces los padres permiten que en términos de autoridad los hijos estén a su mismo nivel, y una de las consecuencias más claras, es que los hijos se creen con el derecho de discutir con sus padres. Pero sin darse cuenta, los papás abonan mucho a este problema, especialmente cuando se ponen a discutir con los hijos. En cuanto comienzan la discusión, su nivel de autoridad se desploma, pues una persona con verdadera autoridad no se pone a discutir con sus subordinados.

Ya me imagino a un juez alegando con un acusado, eso no funciona así, pues solo podemos discutir con las personas que son de nuestro mismo nivel jerárquico. Y en el momento en que los padres se toman personal lo que sus hijos dicen o hacen, y se enfrascan en riñas, les están dejando muy claro el mensaje de: “tú y yo estamos en el mismo nivel jerárquico”. Así que si te pasa algo similar redescubre la autoridad dentro de ti, y date cuenta que está bien escuchar y dialogar con los hijos.