Cómo hay que regañar a un hijo

Sabemos que las acciones deben tener consecuencias, pues de esa forma le marcamos límites claros a los hijos sobre que es y que no es aceptable. Pero entonces, en este caso ¿Se debe impartir una consecuencia, si o no? Claro que debe haber una consecuencia, pero no como las típicas consecuencias de quitarle el celular ni nada de eso. No me canso de repetir que cuando hablemos de consecuencias, no debemos pensar exclusivamente en los castigos tradicionales.

Pues si bien esos son ejemplos de consecuencias, son ejemplos muy básicos y el concepto de consecuencia, va mucho más allá de quitar la tele o no dejarlos salir a la calle. Pues en general cualquier reacción que los hijos reciban o no por sus acciones es una consecuencia, así de simple. Y el tema de hoy, es un ejemplo de cuando se deben elaborar consecuencias poco usuales, pero que a la vez son muy efectivas. Así que en este momento juntos elaboraremos un ejemplo de consecuencia que tendrán los hijos al obedecer o hacer lo que les ordenamos pero de mala gana.

 

como-regañar-a-un-niñoLo primero que debemos tener en cuenta al momento de realizar una consecuencia, es asegurarnos que los hijos no obtengan lo que pretenden conseguir con su mal comportamiento. En este caso más que un mal comportamiento es una mala actitud, pero como sea ¿Qué desea conseguir con el chico con su mala actitud? Así es que mamá se moleste. De hecho hay algunos que lo hace con la intención de que con tal de no ver la cara y los berrinches del chico. mamá termine diciendo algo como lo siguiente “No se te puede pedir nada, trae acá si vas a hacer las cosas con tu carota, mejor yo las hago, ni que no pudiera” Es decir tratan de librarse de que les den ese tipo de ordenes.

Entonces, una consecuencia ideal sería simplemente decirle con una actitud centrada lo siguiente: “Si te hace sentir bien sacar la basura renegando y enojado, hazlo, a mi NO ME AFECTAS EN NADA. El único que se perjudica al sentirse mal por algo, que no vale la pena eres tú, quejarse no hace que desaparezcan nuestras obligaciones, pero es tu derecho sentirte como tú consideres que es mejor para ti”. Este es solo un ejemplo. Tu puedes elaborar tu propia frase. El objetivo es dejarle en claro que no te afecta en nada su actitud, y que aún así hará las cosas, puedes decirlo con una actitud tranquila, desinteresada. Si quieres incluso firme y con una pizca de molestia, lo importante es que lo digas demostrando auto-control. Pues recuerda que la esencia de la consecuencia es que no obtenga lo que desea el chico con su actitud desagradable, y esto incluye que no piense que con mala gana te puede afectar.

 

Después de decirle esto, no es necesario decirle absolutamente nada más, eso también es parte de la consecuencia. Ya vez que simple es. Con esto estamos respetando las respuestas emocionales de los hijos, lo cual es importante especialmente en la adolescencia. Pero a la vez le estamos aplicando la sencilla y efectiva consecuencia de no conseguir lo que pretende con su actitud. Pues recuerda que si tus hijos hacen constantemente algo, es porque esa acción o actitud les trae algún beneficio, y mientras no pierdan ese beneficio simplemente no dejarán de hacerlo. Educar a los hijos en los beneficios de la actitud positiva.

Sabrás que yo no soy de los que piensan que hablando con los hijos, es la respuesta para todo, pues claro que es importante la comunicación con los hijos, pero antes de hablar debemos escuchar y preguntar. Y antes de eso debemos actuar, y solo así lo que le digamos a los hijos tendrá un valor. En el punto anterior ya te mencione como actuar, sin embargo para cerrar bien todo este proceso, busca un momento donde tanto tu como tu hijo o hija estén tranquilos, y siéntate a escucharlo.

 

Para eso puedes hacerle preguntas como: ¿En realidad te molesta mucho sacar la basura? ¿Consideras correcto tratarme de esa forma? o ¿Crees que actuó injustamente al pedirte que apoyes en el hogar? Si te responde algo que no te gusta, en lugar de querer hablarle y señalarle sus errores, haz más preguntas. Pues recuerda que el objetivo es primero que se sienta escuchado, y segundo que al contestar tus preguntas, reflexione sobre sus acciones. A grandes rasgos esto es la técnica del dialogo estratégico.

Una vez que hayas terminado de preguntar y escuchar, ahora si puedes hablar. Te recomiendo empezar demostrando comprensión con frases como “entiendo como te sentiste”, y posteriormente explícale que con una mala actitud no se gana nada, solo más problemas. Y el único que se termina sintiendo mal es el mismo. En cambio, cuando se hacen las cosas de buena gana, se hacen más rápido, mejor, evitamos problemas, y nos sentimos bien. Por ultimo para cerrar este comentario estratégico, hay que cerrar con la técnica de declaración de confianza. Diciendo algo como “te conozco y se lo inteligente que eres, por lo que no tengo duda que cada vez tu actitud será mejor”.