¿Cómo Saber Si Soy Buena Madre o Buen Padre? TEST

Quizá te preguntes de vez en cuanto esta pregunta: ¿Cómo puedo saber si soy una buena madre?. Tener hijos y educarlos, en mi opinión es uno de los trabajos más importantes y respetables, por no decir que él más, y precisamente por eso es importante tratar de mejorar todos los días en nuestras habilidades como padres.

Quisiera comenzar combatiendo un mal muy grande que azota a muchas madres y padres contemporáneos, y es la culpa, pues vivimos en una cultura donde las apariencias son lo que importa. Lo cual hace que los padres se sientan terribles al tener cualquier dificultad con sus hijos, y piensan que son los peores padres del mundo. Y lo más probable es que para nada sea así, pues es normal ciertas dificultades con los hijos. Sin embargo la culpa si que puede llevar a los padres a actuar de formas que en realidad pueden ser nocivas, por ejemplo con sobre protección, así que antes de continuar con esta auto evaluación, asegurare de hacer a un lado el miedo y la culpa, pues son los peores consejeros que puedes tener.

¿Cómo sé si soy una buena madre?

Nos basaremos en los cuatro pilares de oro de la educación de los hijos. Empezaremos por el pilar del afecto. Cuidado y contacto físico, se refiere a que tanto estás al pendiente de los hijos cuando tienen un malestar físico, ya sea por dolor por hambre, por sueño, etcétera, pero también se refiere a que tanto expresas tu cariño de forma física, es decir con besos o abrazos. Este aspecto es especialmente importante en los bebés. Sin embargo, actitudes como la negligencia, o lastimarlos físicamente con frecuencia, son contraproducentes. Divertirnos con ellos, se refiere a pasar tiempo jugando con los hijos o haciendo cosas que les gustan, y lo contrario sería hacerlos pasar malos ratos. Por ejemplo, que presencien peleas entre los padres o descargar nuestra frustración con ellos, y eso es algo que tenemos que corregir para ser una buena madre o un buen padre.

Entiendo que no podemos evitar ese tipo de eventos desagradables, por lo tanto hay que evaluar que pesa más, los buenos o los malos ratos. La aceptación es especialmente importante en los adolescentes, y se refiere a aceptar a los hijos por quienes son, y no tratar de proyectar nuestros deseos y sueños en ellos. Y en aquellos aspectos en los que nos estemos de acuerdo dejarles en claro que aunque podamos rechazar algunos de sus decisiones, eso no significa que los rechacemos a ellos. Tratar de entender sus gustos y opiniones también son formas de fortalecer este punto.

La importancia de la disciplina

Ahora pasemos al pilar de la disciplina, reglas claras, se refiere a que definamos con claridad a los hijos que se permite y que no en el hogar. Si están escritas mucho mejor, mientras que ser de los padres que un día permiten una cosa, y otro día la reprenden, no está bien. Consecuencias justas, se refiere a que cada regla debe tener una consecuencia justa y constante. Lo ideal es que esas consecuencias se aclaren junto a la regla, en lugar de implementarlas cuando estamos molestos. También en este punto debemos dejar claro a los hijos que no es que nosotros los castiguemos, sino que ellos simplemente están recibiendo la consecuencia justa a su acción; ese es uno de los secretos para ser una buena madre.

No abusar de la paciencia, se refiere a que si una regla se rompe, no estemos como pericos repitiendo lo que debe hacer, o amenazando con la consecuencia, esperando que los hijos nos hagan caso. Al contrario, si se rompe una regla, a la primera debemos aplicar la consecuencia, pues solo así los hijos entenderán que nuestra autoridad es seria, y no algo con lo que puedan jugar, y sobre todo esto evita que perdamos la paciencia y terminemos agrediéndolos de verdad. Ahora pasemos al pilar de los sueños y metas. Identificar intereses, se refiere a que identificamos los gustos, intereses y capacidades que tienen nuestros hijos, ya sean artísticas, académicas, sociales o lo que sea, pensar que nuestros hijos solo son buenos para jugar o perder el tiempo.

Acerca de cómo saber si eres un buen padre

Exploración, se refiere a que demos oportunidad a los hijos de que exploren diferentes ámbitos con la intención de que identifiquen su pasión, pues puede que un niño sea un gran bailarín en potencia, pero si no sabe que eso existe o no lo experimenta, nunca lo sabrá. Llevar a los hijos a cursos y pasar tiempo aprendiendo cosas diversas pero de forma interesante y divertida, son excelentes para este punto. Motivación, se refiere a que una vez que identifiquemos los gustos o pasiones de los hijos, los motivemos a trabajar en ellas.

Muchos padres se quejan de que sus hijos no tienen interés en la escuela, sin darse cuenta que es posible que el camino a un verdadero futuro brillante para ellos no necesariamente sea el académico, y frente a esto muchas personas se preguntan el modo de saber si son unas buenas madres o unos buenos padres. Digo, yo amo aprender y las cuestiones académicas, y me han servido para hacer mi presente y futuro, pero eso no significa que todos deban ser así, por lo que motivarlos a que exploten sus gustos y capacidades, sean o no referentes a la escuela es algo excelente. Mientras que truncar esas capacidades y pasiones, con tal de que ellos sean y vivan una vida como nosotros queramos.

 

Pasemos al pilar de la identidad. Identificar fortalezas. Todos los seres humanos tenemos aspectos positivos, y otros que no lo son tanto. Por lo tanto identificar las cosas buenas de los hijos y hacérselas saber es algo indisciplinable. Lamentablemente a veces es más fácil señalar lo negativo, y enfocarnos solamente en lo desobediente, lo lentos, o lo traviesos que son. Al final de cuentas nos enfocamos y señalamos más lo negativo que lo positivo.

Áreas de oportunidad para ser una buena madre.

Tampoco se trata de hacer creer a los hijos que son seres divinos y perfectos.

Claro que debemos señalar sus áreas de oportunidad, pero dejando en claro que eso son solo errores, pero que no son algo que sea parte como tal de su identidad. Por ejemplo si actúan con desobediencia, debemos señalarles que todos cometemos errores y que esa actitud es algo en lo que pueden trabajar, pero que en realidad son niños buenos e inteligentes, por lo que sin duda con el tiempo superarán el obstáculo de la desobediencia.