El sistema educativo está en crisis, ya no se enseña con accertijos y adivinazas. Puede ser vivido como violencia porque ahora no quiero aprender esto pero me están obligando. La enseñanza puede ser invasiva, puede ser una agresión. Cuando yo intento enseñar algo a alguien que no está interesado o que no está capacitado, eso es una agresión. La enseñanza es un proceso que va de fuera a adentro, alguien de fuera enseña a otra persona Entonces no es un aprendizaje que quede tan integrado.

Cuando te meten en el conservatorio de pequeño una gran mayoría aborrecen la música, por lo menos durante unos años. Otros tienen más dones para la expresión musical y en dos años son capaces de hacer casi cuatro años de conservatorio de piano, te pongo ejemplos reales. Y de nosotros mismos podemos tener un ejemplo yo vengo del sistema educativo tradicional, pero sé que lo que he aprendido en mi vida porque he querido aprenderlo, lo he aprendido muchísimo mejor y he tenido unas ganas inmensas, me he tirado horas enfrascada en un aprendizaje porque me ha apetecido a mí y he querido seguirlo. Esa es la clave de la cuestión, que no todos aprendemos igual, no hay un sistema mejor que otro.

acertijos-adivinazas-para-ninosCada uno tiene sus dones, cada uno tiene sus talentos y encuentra su manera. Entonces, un niño en libertad aprende muchísimo más, en realidad. No sólo es que no deja de aprender, sino que tiene muchas más ganas porque nadie se las corta, nadie le obliga, nadie le dirige Todos los niños son curiosos. “¿Esto qué es mamá, esto para qué sirve?” Todo lo tocan, todos lo decimos: “Todo lo tocan, todo lo ponen en la boca”.

¿Por qué? Porque quieren aprender, la curiosidad, es casi el motor del aprendizaje. Y por mucho que nos empeñemos y por mucho que se empeñe el sistema educativo en que dejemos de desear aprender, porque nos obligan y nos guían y nos marcan y nos coartan, aún así seguimos teniendo ganas de aprender. Aprendesa base de experiencia, aprendes a base de errores y a los niños no se les deja equivocarse.

El número de niños que hay por aula y el no poder decidir nunca o recibir una atención individualizada, el que no hubiera un respeto por los ritmos, que no se pudiera jugar más tiempo, que hacer fichas. Cosas que tú recordabas de la escuela que no te habían gustado. Y en las que estaba evadiéndome constantemente, ya sea, físicamente o mentalmente.

No te gusta cómo se hacen las cosas, no estás de acuerdo en que tenga que ser todo tan estricto desde tan pequeños, que las clases sean iguales con tres años, que en la facultad. Llegas a la universidad y sigues siendo más o menos lo mismo. A partir de ahí es cuando ya te planteas realmente: ¿”Es esto lo único que puede haber o puede haber alguna otra cosa?”. No seguir un programa o un currículum, que lo que hace es de alguna manera normalizar y poner a todas las personas medidas por un mismo parámetro. Eso surge porque la educación tradicional, la que ha nacido más o menos en la época industrial o un poquito antes podría ser, pero se ha masificado en la época de la industrialización en Europa. Escuelas que nacen para dar respuesta a unas necesidades, en realidad que son completamente diferentes a las que tenemos ahora.

Entonces está todo un poco planificado, se podría decir, como en una fábrica. Tratamos que los niños sean todos más o menos iguales, no queremos un niño tímido, ni demasiado extrovertido, los queremos igual, que todos sean medianos en mates, medianos en lengua, medianos en todo. No puedo entender que en un grupo de 30, 40 personas, se pueda intentar que todos los niños sean educados de la misma forma. Y como esto no es natural, es un espacio bastante artificial, también la mezcla por edades no existe, entonces es todo homogéneo, mono cultura, casi. Es que no permite esa personalización de la educación que al final es lo único que sirve y que hace falta.

Ya no hay un monopolio de la información o del conocimiento, de la sabiduría en manos de unas pocas personas, como antes los sacerdotes o los profesores, sino hoy en día es tan accesible la información que ya no tiene mucho sentido. Toda esta cosa del acumulo de información es algo que ya está obsoleto porque tenemos ordenadores, tenemos cerebros externos que cumplen esta función, en lujar de enseñarles con adivinanzas. Nosotros nos tenemos que dedicar a lo que es esencialmente humano y lo que es esencialmente humano, son entre otras cosas,las relaciones personales. Justamente lo que la tierra al mundo, el planeta necesita no son ordenadores, en nosotros, justamente lo que necesita, de nosotros, es lo que nos hace puramente humanos, lo que nos diferencia radicalmente de cualquier máquina. Y esto es precisamente lo que la escuela tradicional está matando desde el primer día.

Yo creo sencillamente que lo más importante es enseñar a nuestros hijos justamente eso, cómo encontrar la información, cómo buscarla y cómo encontrarla y saber distinguir de la que me vale y la que no tanto. Entonces, hoy en día hay un fuerte apoyo de muchas áreas de las ciencias que apoyan un cambio, que sugieren un cambio en educación. Lo que nos dice la vida, lo que nos dice la biología es que la biodiversidad es fuente de promoción de vida, donde hay diversidad hay mucha vida. El mundo progresa porque cada uno se dedica a una cosa diferente. Esos barrotes, esas ventanas y los niños sentados, sin siquiera derecho a levantarse, tienen que pedir permiso para ir al baño. Ya no juegan a adivinanzas como siempre, ni juegan a resolver acertijos.

Si vas a lograr disciplina en un espacio cerrado, donde se busca sobre todo enfocar en enseñar contenidos María Montessori desde hace más de un siglo, escribió muchos libros, como La educación en la paz, es uno de sus libros, diciendo todo lo que estoy diciendo que ella a su época comparaba la escuela normal -para llamarla de alguna forma- con una preparación para la guerra, y decía: “No, tenemos que preparar a nuestros alumnos para la paz, la paz es libertad”. Un grupo de familias, la mayoría del grupo de lactancia de aquí de Cáceres, empezamos a reunirnos y a comentar los desacuerdos que tenemos con la escuela convencional. Como somos padres los fundadores de este proyecto, vimos la necesidad en nuestra propia vida. Y esa hija nos trajo una revolución personal, jugábamos con ella a acertijos muchas veces.