Las malas conductas más frecuentes en los niños

Una de las herramientas más importantes con la que los padres cuentan para guiar a sus hijos es el reglamento familiar, sin embargo establecer reglas en el hogar puede ser más difícil de lo que parece, en especial a la hora de pensar en las consecuencias que deben acompañar a cada regla.

Todo mundo sabe que en una casa, como en cualquier otro lugar, deben haber reglas. Sin embargo, muchas personas no saben elaborarlas, decir “está prohibido portarse mal” es la idea que muchos tienen de regla, sin embargo es un pésimo ejemplo, pues una buena regla debe ser concreta, de preferencia debe estar escrita o plasmada y lo más importante, debe establecer las consecuencias que se recibirán en caso de no respetarse. ¿Te imaginas que existiera un código penal que simplemente estipulara ” esta prohibido cometer delitos”? Las peleas entre hermanos es algo muy común y esperable, pues si hay muchos adultos que no pueden resolver sus diferencias de forma civilizada y necesitan recurrir a la agresividad, ¿que podemos esperar de los niños?

 

Sin embargo normal o esperable no son sinónimos de aceptable. Nuestro trabajo es evitar que nuestros niños se conviertan en ese tipo de adultos, y las consecuencias son una de las herramientas que nos ayudarán en ese proceso de formación. Uno de los lineamientos esenciales para establecer consecuencias efectivas, es asegurarnos de que los hijos no obtengan lo que desean con seguir con su mala conducta, o mejor aún, que obtengan lo opuesto, y en una riña ¿qué es lo que se busca obtener? Usualmente es perjudicar al otro, por lo tanto si al reñir benefician al contrincante, estaremos estableciendo una buena consecuencia. Por lo tanto podemos establecer que pelear o agredir tendrá como resultado que la persona agredida reciba un beneficio del agresor. Por ejemplo que parte de la mesada del atacante vaya a parar a la parte afectada, como una especie de compensación económica. Otro ejemplo puede ser, realizar parte de las obligaciones de a la persona perjudicada.

Una dificultad muy común que veo en las familias a la hora de atender las peleas entre los hijos, es que caen en el pésimo habito de creer que identificar quién empezó es importante. Si alguien te agrede y tú respondes de la misma forma, eres tan responsable como quien comenzó, pues para pelear se necesitan dos, y esta es una lección que debemos comprender y enseñar a los hijos, por lo cual, la consecuencia va para quien empieza y para quien le sigue, así de simple. Pero para evitar que las compensaciones se cancelen mutuamente, pues si hermano A da un dulce a hermano B y hermano B da un dulce a hermano A, al final quedan igual, podemos hacer que la compensación vaya a parar a otra persona pero en nombre del hermano afectado.

 

Por ejemplo, podemos tomar parte de la mesada de cada hermano, el que empezó y el que le siguió, para dárselo a alguien que lo necesite, o podemos colocar las multas en un frasco, y después de cierto tiempo, se utilice el dinero recolectado para algo que beneficie a toda la familia. Cabe aclarar que para resolver los problemas de peleas, también debemos tomarnos el tiempo para enseñar a los hijos como sí deben resolver sus diferencias, pues si solo reprendemos la mala conducta pero no enseñamos conductas alternas, estaremos haciendo un trabajo a medias.

La desobediencia y la falta de responsabilidad es uno de los problemas más comunes, y para saber como abordarlos, tendremos en cuenta otro lineamiento importante para construir consecuencias efectivas, el cual es, pensar, ¿qué consecuencias tendría un adulto si cometiera esas faltas? Si tu no cumples con tus obligaciones o desobedeces, en tu trabajo, frente a tus responsabilidades tributarias o al pagar tu renta, ¿Qué consecuencias tendrías? Así es, que te despidan, por lo tanto no tener dinero, que te metan a la cárcel o que te desalojen, todas estas consecuencias en esencia se reducen a la perdida de un derecho o beneficio, si no trabajas no esperes recibir el beneficio de la paga, y los responsables no serán tus empleadores, serás tú, por no cumplir con lo necesario para recibir ese beneficio.

 

Y con la misma mentalidad debemos abordar la falta de responsabilidad de los hijos, si no apoyan en la casa. ¿Cómo pretenden si quiera contar con un celular o con conexión a Internet, acaso creen que esas cosas son gratis? Nada en esta vida lo es, y eso es algo que debemos enseñar desde muy temprana edad a los hijos, pues lamentablemente hay muchos jóvenes que creen que por existir ya tienen derecho a lo que se les antoje, y eso es una pésima enseñanza. La clave para implementar este tipo de consecuencias está en la actitud, pues si con enojo dices “ya me colmaste la paciencia, dame tu celular te lo voy a quitar” el mensaje que le das es que eres tú quien es responsable de lo que le pasa. eEs tu enojo lo que hace que pierda el derecho al celular.

Sin embargo con una frase como “ni modo, que mal que no quieras usar tus videojuegos, pues es a ti a la persona que más afecta tu irresponsabilidad” enseñamos que solo ellos son responsables de lo que les sucede, aprendizaje que muchos adultos deberían adquirir. Muchos padres me dicen “ya le he quitado todo, y aún así no le importa” y lo primero que pienso al escuchar esto, es que aún les hace falta mucho por aprender, pues los niños son los mejores psicólogos. ¿Recuerdas que mencioné que una buena consecuencia es asegurarnos de que no reciban lo que buscan con su conducta? pues adivina lo que están haciendo los hijos cuando dicen “no me importa que me lo quites”.

 

Así es, asegurándose de que nosotros no obtengamos lo que deseamos, mientras que si caemos en la desesperación, adivina quién sí obtiene lo que deseaba con su pequeña frase. Cuando los hijos respondan con esa actitud, basta con decir “que bien, pues yo no hago esto para molestarte, simplemente te brindo lo que tu me pides con tus acciones”. Aunque debo señalar que si este tipo de oposicionismo y rebeldía es muy grave, es probable que el problema no sea solamente de falta de disciplina, sino de problemas emocionales. Mentir suele ser un intento de los niños para modificar la realidad con el objetivo de verse beneficiados, especialmente para evitar las consecuencias de sus actos, para esta mala conducta retomaremos el punto de asegurarnos de que obtenga lo opuesto a lo que buscan, es decir si con su mentira pretendían evitar una consecuencia negativa, la consecuencia por mentir será que, no solamente recibirá la consecuencia que iba a recibir por aquello que estaba tratando de ocultar.

Sino que además esa consecuencia será más grande pues la mentirá es un agravante, o en su defecto, obtendrá una consecuencia adicional. Sin embargo, algo extra que podemos utilizar en estos casos, es añadir una consecuencia positiva, en caso de que diga la verdad, es decir, si confiesan lo que hicieron antes de que nosotros nos demos cuenta, obtendrá una reducción en su sentencia, pues recuerda que es más importante y efectivo fomentar la buena conducta que reprender la mala.

La mentira es un fenómeno más complejo de lo que parece, pues hay diferentes tipos de mentira, y no todas ellas deben ser vistas como mala conducta. El robo es una de las actividades más reprobables en nuestra sociedad, sin embargo, es esperable que los niños pequeños lo hagan alguna vez, pues para ellos lo más importante suele ser cumplir con sus deseos. Y si para ello necesitan hurtar, lo hacen, por lo cual no debemos sentirnos los peores padres del mundo si sucede esto con nuestro hijo menor de 5 años.

 

Sin embargo es una conducta que se le debe poner un limite inmediatamente, firme y claro. Lo principal es asegurarnos de que no se quede con lo que robo, y que sea él mismo quien lo regrese, nada de pedir perdón en su nombre, pues todos debemos aprender a responsabilizarnos de nuestros actos desde muy pequeños. Si lo deseas, puedes aplicar una consecuencia adicional, pero realmente no es necesario. Lo que sí podrías hacer es enseñar a los hijos a pedir correctamente lo que desean, o incluso habilidades financieras como el ahorro, el trabajo y la inversión, que no solamente los mantendrá alejados del vicio del hurto, sino que puede ser un primer escalón para un exitoso futuro laboral. Espero que estos ejemplos te hayan inspirado y orientado sobre como elaborar consecuencias creativas y efectivas.