Los aprendizajes propios de cada etapa (II)

Yo sé que la ternura de los niños de estas edades hace que cualquiera desee tratarlos como reyes y consentirlos, sin embargo hay momentos donde debemos portarnos firmes y dejar en claro que los jefes de la casa son mamá y papá. Es justo y necesario hablarle con firmeza, e impartir las consecuencias que el pequeño nos solicite con sus acciones, los padres deben aprender que son ellos la autoridad. Esto no es una cuestión de arrogancia, sino una cuestión de responsabilidad, pues si los niños de estas edades pudiera cuidarse y saber lo que es mejor para ellos, no necesitarían a nadie, y podríamos dejarlos en el monte para que crecieran solos; pero no es así, y si tienes miedo a ser una figura firme, no podrás cumplir con esa gran responsabilidad.

 

Autoridad con respeto

“¿Entonces está bien que le grite y golpee a mi hijo para demostrar mi autoridad?”. La respuesta a esa pregunta es, esas no son formas de demostrar autoridad, de hecho al hacer eso demuestras todo lo contrario, que al no tener autoridad necesitas aprovecharte de tu fuerza para agredirlo, alguien con verdadera autoridad no hace eso. Piensa en una persona que se la pasa gritando y agrediendo, ¿Te parece una persona respetable o con autoridad?

El aprendizaje que te permitirá actuar correctamente es saber que la autoridad viene de adentro, si permites que alguien te saque de tus casillas, que te deje sin saber como actuar y que te lleve a recurrir a conductas primitivas, entonces no tienes autoridad. Si no le puedes poner un alto para evitar que te afecte emocionalmente, ¿qué autoridad podrías tener sobre ese niño?. Si te das cuenta, este aprendizaje es tan valioso que te puede servir para toda la vida, y para hacer frente a muchas personas que quieran pasar por encima de ti, pero si tú no le das el poder a otros para que te afecten, realmente serás tú quien esté en control de la situación.

 

aprendizaje-paternidad

 

Claro que hay que ser firme con los hijos, y si actúan de forma incorrecta hablarles con firmeza y cumplir las consecuencias prometidas, buenas o malas, pero siempre en control de uno mismo y con el conocimiento de como actuar. Los niños identifican fácilmente las cosas que sacan de control a sus padres, y en especial en está edad no dudarán en utilizarlas para conseguir lo que desean.

En la tercera etapa que va mas o menos de los 6 a los 12 años los niños empiezan a tener más consciencia y comienzan a superar el egocentrismo natural de las dos etapas anteriores, por lo que si trabajaste correctamente en ellas serán pocos los retos en esta tercera etapa. Pero de la misma forma, si algo falló en los primeros años, en estas edades es donde surgirán con más fuerza, pues al tener mayores capacidades físicas y mentales, las malas conductas se vuelven más evidentes, por eso aprender de los errores es un aprendizaje fundamental.

 

El problema del perfeccionismo

Pero sobre todo hacerlo sin caer en la desesperación, pues no hay persona perfecta, y por ende no hay madre o padre perfecto, ya que es algo que no tiene sentido, pues venimos a este mundo a aprender y crecer, y solo aprendiendo de los errores se puede lograr. Una vez más si tomas estas situaciones con miedo, vergüenza o culpa, te estarás debilitando y te costará más trabajo recibir los aprendizajes necesarios para mejorar la situación en el hogar, en cambio si ves las dificultades como una oportunidad de aprender y enseñar a tus hijos, no solo los apoyarás a ellos sino que crecerás como persona.

No hay persona perfecta y eso incluye a los hijos, si quieres que tu hijo o hija sea perfecto, olvídalo, es ilógico y si entendiste el punto anterior entenderás que tu hijo también necesita equivocarse para aprender, no conozco a nadie que haya crecido para convertirse en una persona sobresaliente siendo perfecto y sin equivocaciones. Así que si aprendes a ver las dificultades de tus hijos como aquello que los fortalecerá y los hará personas de bien, será mucho más fácil que los ayudes a superarlas.

 

El reto de la adolescencia

La adolescencia es la cuarta etapa, y es la que requiere de mayor crecimiento por parte de los padres, es por eso que para muchos padres e hijos resulta un periodo de caos, pues ambos necesitan realizar una gran cantidad de cambios. Desafortunadamente muchos padres y madres tienen problemas para aceptar los cambios que sus hijos presentan en este periodo, debido a que se requiere de una gran madurez para aceptar que algo que por tanto tiempo fue el centro de tu mundo de repente se aleje y deje de estar bajo tu cuidado.

En conclusión, el trabajo de los padres es convertir a los niños en adultos de bien y autosuficientes, pero el trabajo de los hijos es convertir a los adultos en seres humanos con sabiduría. La vida es un continuo aprendizaje que no cesa nunca, por eso se dice que sería maravilloso si pudiésemos volver varias décadas atrás sabiendo todo lo que sabemos en el momento actual, ¿te imaginas cómo sería tu vida si eso se pudiese hacer?

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