¿Qué hacer con un niño problemático en el colegio?

Muchas personas lamentan los graves problemas escolares de sus hijos, pero la mayoría suele hacerlo solo porque ya no soportan las quejas de la escuela. Pero para cuando llegan a buscar apoyo, el problema ha crecido tanto, que las tácticas ordinarias dejan de funcionar ¿Quieres comprender y como resolver esos problemas enmarañados que parece que no tienen solución?

El circulo vicioso de las malas intervenciones: Hay niños con características que pueden dificultar su desempeño académico, algunos tienen demasiada energía, otros tienen poco desarrollada su capacidad de atención, algunos tienen problemas emocionales. En fin, esto es lo que llamamos dificultades normales de la vida, y absolutamente todos las tenemos. Cuando apenas van empezando, podemos resolverlas con técnicas simples. Sin embargo cuando no sabemos utilizar correctamente las técnicas o por no haber identificado la causa de la contrariedad desde un principio, aplicamos herramientas incorrectas, la dificultad crece y se enmaraña hasta convertirse en un verdadero problema, que ya no se puede resolver con las técnicas comunes.

 

Cuando uno está en esa situacióneducar-hijos-rebeldes, la pregunta principal es: ¿Qué has intentado para resolver el problema? Pues lo que causa y mantienen un problema es precisamente nuestros intentos fallidos para solucionarlos.
Uno de los intentos de solución más comunes es, estar todo el tiempo detrás de los hijos, acompañarlos a hacer la tarea y hacerles los trabajos difíciles. Parece que los alumnos son los padres y no los niños. En situaciones normales y con medida, esto puede ayudar, pero cuando ya tenemos formada la maraña de problemas, actuar así manda el mensaje al niño de que es incapaz de hacer las cosas bien, y que estudiar no es para él.

Otro intento fallido de solución es el uso de castigos. Es importante conocer la diferencia entre castigo y consecuencia. Pues desconocer esta diferencia, es lo que hace que apliquemos mal la técnica y transformemos la dificultad natural en un problema. Algunas personas podrían pensar “si nada de eso funciona, entonces ¿qué rayos se supone que debo hacer?” Y precisamente, la clave está en salirnos de lo convencional y hacer cosas que usualmente no haríamos, para romper la maraña de problemas que generamos haciendo las cosas que usualmente hacemos. Llega un punto donde los padres se cansan y recurren al apoyo de profesionales.

 

Es aquí donde nos encontramos con una herramienta que suele utilizarse de forma errónea. Me refiero al diagnostico, ya que me he topado con muchas familias que me dicen: “a mi hijo lo diagnosticaron con X trastorno” pero cuando les pregunto: ¿Qué tratamiento recibe el niño? me dicen que ninguno o en su defecto que no han visto cambios.

Dar un diagnostico sin ofrecer un buen tratamiento y una orientación correcta, es desastroso, pues es probable que desencadenemos una profecía auto cumplida; y lo mejor en este caso es ir al psicólogo. Pues a partir del diagnóstico, todo lo que haga o no haga el niño será visto como una comprobación de que tiene padece un serio problema. Esto hará que el niño se lo crea e inconscientemente actué acorde con su diagnóstico. Es como las personas que van a una consulta médica sintiéndose totalmente bien, les informan que tienen diabetes, y empiezan a sufrir todos los síntomas de la enfermedad y con rapidez se deterioran.

 

El diagnostico ayuda a los profesionales, a identificar que formas de tratamiento aplicar, pero si no orientamos a los pacientes sobre como funciona la dificultad y como la resolveremos, es posible que generemos el terrible error de la iatrogenia, es decir, que tratando de sanar una situación, la empeoremos, y lamentablemente este es un problema común. En lo que te enfocas crece. Existe un secreto muy interesante en esta vida que no solo ignoramos, sino que pareciera que lo utilizamos en nuestra contra. ¿Quieres saber cuál es? Pues resulta que todo en lo que enfoques tu mente va a crecer y entre más te enfoques más tus problemas más van a crecer.

Algo muy común en problemas escolares, es que llega un punto donde toda la dinámica familiar gira alrededor de la mala conducta del niño. Casi todas las interacciones que se tienen con los niños, son para llamarles la atención o para presionarlo para que se porte bien. Como es lógico, esto aumenta la tensión en la familia, los padres están cada vez más irritados, los hijos cada vez se sienten menos capaces de resolver el problema, más solos y atacados.

 

No se necesita ser un genio para saber que este ambiente solo empeora el problema ¿o sí? Para resolver los problemas enmarañados por nuestros intentos fallidos de solución, precisamente debemos hacer lo opuesto a lo que solemos hacer. ¿Qué es lo opuesto de que la familia gire alrededor de los problemas escolares de los hijos? Simplemente dejarlos en segundo plano. ¿Esto significa que debemos ignorar los problemas y dejar que los hijos hagan lo que deseen? Definitivamente no. Simplemente basta con que los problemas no rijan nuestra vida. Si el niño se porta mal en la escuela, simplemente aplicamos las técnicas necesarias y punto.

Seguimos con nuestro día normal. Si el niño tarda y reniega para hacer la tarea, podemos decirle, “qué bueno que reniegues tanto, porque así vas a tardar todo el día haciendo la tarea y yo voy a poder ver mis novelas”.
Cuando dejamos en segundo plano los problemas escolares, aunque secretamente y sin que se de cuenta el niño, estamos al pendiente para resolverlos, conseguimos el efecto opuesto a cuando estamos todo el tiempo detrás de ellos. Generamos una dinámica más serena, pero sobre todo damos a entender que la mala conducta del niño solo lo afecta a él.