Qué hacer si el papá de un niño le pega

Aunque es triste decirlo, hay algunas familias en las que los niños únicamente obedecen cuando un adulto les grita o les pega. En este caso los hijos obedecen porque han aprendido que si desobedecen, habrá una consecuencia la cual es que les griten o peguen. ¿Esto significa que los golpes son la solución a todos nuestro problemas de desobediencia? Por supuesto que NO. Nunca se debe pegar a un niño. Afortunadamennte los casos en que los padres pegan a los niños cuando hacen algo mal son cada vez más minoritarios. Y es que el hecho de que esas consecuencias sean agresiones, puede acarrear muchos problemas. Para empezar son niños que realmente no están bien educados, pues obedecen por miedo, no porque se les esté construyendo un sentido de la ética adecuado.

Pues si bien es cierto, que han aprendido que sus acciones tienen consecuencias, también han aprendido que mientras no las reciban, simplemente no hay razón por la cual obedecer. Además los efectos secundarios que pueden traer este tipo de métodos de disciplina, pueden ser muy variados, en especial si los padres no fortalecen el aspecto afectivo. Estos daños colaterales, pueden ir desde una gran rebeldía en la adolescencia hasta daños graves a la autoestima de los hijos.

Estos niños muchas veces no hacen caso a su madres, simplemente porque creen que cuando les ordena algo no está hablando en serio. Saben que pueden desobedecer y no pasa nada. Por eso mismo es que solo obedecen hasta que ella explota, porque hasta ese momento los niños sienten que ahora sí habla en serio, y que si siguen desobedeciendo, mamá o papá terminará golpeándolos. El problema es que muchas veces lastiman tanto los gritos y las ofensas como los propios golpes.

 

Muchas personas podrían decir, ¿Pero cómo puedes permitir que golpee a tus hijos? ¿Por qué no dejas a ese hombre? ¿Cómo puedes estar con alguien violento? Yo entiendo a esas personas que aconsejan a sus amigas romper el matrimonio con un hombre que pega a sus hijos y puedo ver a lo que se refieren, pero también les tengo que considerar, que si tú quieres que alguien te escuche, trata primero de comprender a esa persona. También creo que no es lo mismo dar un cachete en el culo a un niño si ha hecho algo mal, que ser un maltratador que les pega palizas y los atemoriza, creo que son dos cosas totalmente distintas, aunque por supuesto condeno tanto una cosa como la otra. Nunca está justificado el uso de cualquier forma de violencia.

Cada quien, conociendo el funcionamiento de las cosas, posibles consecuencias y sus circunstancias personales, debe elegir que es mejor para sí mismo. Es por eso que yo no puedo decirle a este persona si debe divorciarse o no. Solamente le doy información para que decida que es mejor para su vida y para su familia.

Lo único que me gustaría añadir, es algo que muchas personas que optan por disciplinar con golpes ignoran, y es el hecho de que además de inmoral, es ilegal. La ley es la ley, y cada quien debe saber si está dispuesto a romperla o permitir que se rompa en su casa.

 

Repito, yo no soy ni juez ni mucho menos Dios para juzgar a nadie. Algo que puede afectar incluso más que los propios golpes es la falta de unidad entre los padres. Si cada uno quiere educar a los hijos como Dios les dé a entender, propiciaran un ambiente inestable, donde los hijos no pueden adquirir aspectos básicos como el respeto a las reglas, el respeto a la autoridad y la constancia. Por lo que no se puede esperar tener hijos disciplinados si los propios padres no lo son y cada uno hace lo que quiere.

Lo primero que se puede hacer, si se desea revertir esta situación, es que los padres hablen seriamente, pues los adultos deben entender que en sus manos tienen las vidas y el futuro de seres humanos. No es un juego, como para que hagan las cosas como se les ocurra, para nada. Es probablemente la responsabilidad y el trabajo más importante de sus vidas, por lo que deben actuar con consciencia, conociendo bien qué consecuencias puede traer la forma en la que están educando.

 

No se debe ser simplemente como unos borreguitos que dicen: “ay es que a mí me educaron así y así debe ser”. Por el contrario deben investigar, deben aprender, dialogar y buscar lo que es mejor para los hijos y si no lo hacen deben atenerse a las consecuencias. La comprensión mutua es fundamental, y por eso quise hablar de ella anteriormente. Si tú simplemente llegas con el papá y te pones a señalarle sus errores, pero si no lo tratas de comprender, si no tratas de ver los aspectos positivos que tiene la forma en la que ha actuado, él tampoco te hará caso.

Por eso es importante hablar como adultos comprensivos, que buscan llegar a un acuerdo, no como dos adultos inmaduros que solo buscan juzgar y echar culpas. Si la madre está dispuesta a aprender y cambiar, pero el papá se aferra a su actitud, la mamá debe tomar la responsabilidad, y elegir que va a hacer al respecto, buscando siempre el bienestar de sus hijos y suyo.

 

Una vez que los padres estén unificados, es momento de hacer cambios en la forma en la que se está disciplinando. Si recuerdas, había mencionado que lo que le faltaba a la madre lo tenía el padre y viceversa, y precisamente esa es la clave para solucionar las cosas, se debe ser firme tal y como lo es el padre, así como comprensivo, tal y como lo es la madre, pero cada uno debe tener ambos aspectos.