Hay muchos padres que me dicen, mi hijo es muy buen niño pero es desordenado, despistado y no le gusta trabajar. Esta es una buena descripción de un temperamento sanguíneo. Pues son personas sociables, que saben caer bien y les gusta hablar y convivir, pero dan prioridad a sentirse bien y a pasar un buen rato. Cuando se enfoca correctamente el temperamento sanguíneo, podemos generar hijos sumamente carismáticos, con los que de gusto estar.
Lo cual les puede abrir la puerta del éxito en todos los campos. Pero mal enfocado, genera personas irresponsables, poco confiables, que siempre quieren ser el centro de atención. Y que manipulan a otros engañándolos, para obtener lo que desean haciéndose valer de su carisma. O por el contrario, personas que quieren quedar bien todo el tiempo, y solo resultan pesados. O que hacen cosas negativas con tal de ser aceptado por otros.
La disciplina con estas personas es indispensable. No esperes que si lo pones a hacer la tarea la haga de inmediato, pues recuerda que para ellos lo importante es divertirse y probablemente la tarea no lo sea. Con los de temperamento sanguíneo también debemos enseñarles, que hay cosas que no nos gustan y que de todas formas debemos hacerlas. La vida no solo es placer y diversión y eso solo se logra estando detrás de ellos.
Claro que cuesta mucho trabajo y lleva mucho tiempo, pero si no lo hacemos es probable que caigan en el desenfreno. O peor aún, en vicios y difícilmente desarrollaran la responsabilidad, tolerancia a la frustración y costumbre a trabajar que se necesita en esta vida. Y nos guste o no, eso solo se logra trabajando y afrontando las cosas que no nos gusta. No hay caminos de caramelo para llegar a esos valores.
Realizar grupos de convivencia es una gran forma de explotar sus potencialidades. Generalmente son niños muy nobles, por lo que hay que reforzar también ese aspecto. Puede ser enseñándole a ayudar a los demás, especialmente a los necesitados. En realidad pueden destacar en lo que se les ocurra, pues su carisma suele hacer que las personas a su alrededor quieran ayudarlos. Aunque por esto mismo, debemos enseñarle a tener cuidado con las personas.
No que se vuelvan desconfiados, pero sí que aprendan a tener precaución. Al principio pareciera que no funciona, y de hecho muchas personas se preocupan porque sus hijos sanguíneos hablan con quien se le ponga en frente. Pero no hay de qué preocuparse, si les señalamos esto constantemente. Con el tiempo lo aprenderán.
